jueves, 24 de septiembre de 2009

Miguelito

Miguelito era el mozo. Le pregunté "¿Vos cómo te llamabas?", después de que él me preguntara a mí, haciéndose el que se acordaba de mi abuelo, "¿Cómo era que se llamaba?". Me pareció que mentía y Marie, con años de lidiar con clientes a cuestas, fue la primera que se animó a ponerlo en palabras.

Un rato antes de encontrarnos en la puerta de Cabildo, había pasado por lo que supo ser el café PTT. La vieja "pecera" no existe más y en lugar del mozo pelado con camisa blanca que yo recordaba, había una chica vestida de negro y con bandana. Pero, detrás de la máquina de café, con el pelo corto y canoso, estaba el empleado que hacía el truco del platito. Me puse tan contenta que no tiene nombre.

Pero cuando volvimos en dulce montón a sentarnos, ya no estaba. Le pregunté por él a la moza que nos atendía (y que no nos dejaba juntar las mesas) y dijo que Marcelino, tal su nombre, se retiraba a las 18. Marcelino, ya te voy a agarrar.

En una de esas divisé al mozo de siempre, pero con camisa negra, que volvía de entregar un pedido y estaba a punto de salir con otro. No sé qué cara habré puesto, pero la Señorita M se levantó rápida como el rayo y le fue a hablar. Al rato vino a saludar e hizo la comedia de acordarse de mí y de mi abuelo. Al minuto estaba hablando de sí mismo, de los cuarenta y un años que hace que es mozo y de la nota que le hicieron en la revista de Crítica. Podría linkearla, porque ya la encontré, pero no tengo ganas de hacerle propaganda. Yo le había dicho que escribía sobre mi abuelo, sobre su trabajo y sus compinches, y que estaba ahí con amigos a los que les quería mostrar todo eso. Me dio bronca que ni siquiera simulara un poquito de interés. Y no porque estuviera muy ocupado, porque no le faltó ánimo para hablar de sí mismo, de su carrera como mozo, de la venta del café hace dos años, y hasta le quedaron ganas de ponderar la reforma del lugar que ahora tenía un estilo más "patio de comidas" (eufemismo por falta de paredes).

Mi abuelo pasó por lo menos cinco años parando en ese café. Mi abuelo era uno de los que lo llamaba por su diminutivo, Miguelito. Mi abuelo le debe haber dado propina cada puta vez.

A las 19.45 la moza nos avisó que a las 20 cerraban, trajo una cuenta abultadísima que me hubiera encantado pagar pero no pudo ser, y chau pinela.

Lo lindo fue compartir ese rato con la Señorita M, Norman y Leonchus, Sil, Ale y Fede, Jose y mi primita, y conocer a Marie. La próxima, en la heladería Gruta y por lo menos tomamos helado rico rico, como siempre.

No hay caso, no hay lugar como la memoria.





Los dejo con un fragmento de la entrevista de Crítica:

- ¿Se hizo amigos en la galería?
- Un montón [lástima que no me acuerdo los nombres], pensá que muchos locales tienen más de cincuenta años. Ahora, a las cuatro, tengo que ir a un local donde ocho mujeres [empieza a babear] toman un curso de tejido, a levantar el pedido.
- ¿Y es un poco como si entrara el galán? [El periodista tira cualquiera a ver si pasa algo en la nota]
- Y bué, hay que atenderlas un poco a las chicas... [El viagra nos obliga a soportar este tipo de comentarios de señores mayores que en otras épocas optaban por un silencio avergonzado, prostático, pero no exento de dignidad].

Buh, Miguelito. Buh.

6 comentarios:

Sil dijo...

Mirá, de Miguelito no opino, pero éramos varios ahí que fuimos a honrar al abuelo, que sabemos de sus calzoncillos largos y sus berrinches cortos y su Mária. Yo le voy a contar a Fede todo esto. Que Miguelito se olvide todos los nombres que quiera y se vaya a levantar viejas tejedoras, que para algo tuvo nieta el abuelo, y para algo la nieta tiene lectores.

La Flaca Benelli dijo...

Còmo me hubiera gustado estar! Y còmo te entiendo cuando decìs que "no hay lugar como la memoria". Estoy segura que tu abuelo pensaba que Miguelito era un tarado!

jose dijo...

¿Cuándo empieza el concurso por el heladito?

Malhumoretti y Neptuno dijo...

flojo miguelito!

a mí me gusta dulce de leche granizado y chocolate amargo.

al abuelo?


m

Marie dijo...

ah no, desagradable en la entrevista! yo pensaba que era un pobre infelí pero ya veo, no no y no
(igual sigo defendiendo a muerte nuestro derecho pleno a la mala atención al público, odio al público hasta que me demuestren lo contrario)

un placer conocerte perez girl

sritam dijo...

No hay lugar como la memoria y la escritura, perez. Volveremos por Marcelino antes de las 18hs.