sábado, 12 de julio de 2008

Un sueño

Soñé con mi abuelo.

El tema del sueño era bastante bajón, pero yo no sentía nada de angustia.

Tenía que organizar el velorio de mi abuela que acababa de morir (mi abuela falleció hace casi tres años). Iba entonces "a casa", pero el lugar no era ninguna de las casas en las que viví ni ninguna otra reconocible. Iba con el Jose. En el dormitorio, en la cama matrimonial, estaba acostado mi abuelo, que estaba enfermo. Estaba boca abajo y al revés, con los pies en la parte de la cabecera y la cabeza hacia afuera, como si le fueran a dar un masaje.

Yo me sentaba en la cama muy confianzuda, como si lo hubiera visto por último vez ayer. Le daba besos, le hacía mimos y los presentaba con el Jose, pero en lugar de señalarlos y decirles "José, José", decía "los tocayos".

Después me iba a buscar el ataúd para mi abuela y decidía velarla a cajón cerrado para que no la maquillaran ni le hicieran nada.

Por más que suene raro, me desperté muy contenta, llena de imágenes de mi abuelo. Su voz, sus manos, su boca, su pelada, todo tan vívido, que fue como verlo un ratito. Además me gustó mostrarle al Jose.

Qué groso es soñar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Días antes del nacimiento de mi hijo León soñé con el otro León, mi abuelo.Bailábamos y nos mirábamos a los ojos. Hablábamos de mi bebé. Me levanté con la misma sensación que describís. Besos!!

Palbo dijo...

Al que quiera entender, yo le prometo
a la Verdad acceso. Y el camino
es desentreverar un pergamino
escrito en el reverso de un boleto.

Todavía hay quien piensa que la posta
lo espera en cierto libro inmaculado
de ricas miniaturas ilustrado,
en lugar de en el cielo y en la bosta.

Dejáte de joder y sé feliz;
no te tomes en serio las teorías,
y en vez de hacerte el bueno, sé mejor.

La realidad es el calor del pis,
las lunas, los intérpretes, los días,
las lágrimas, las muertes, el amor.

perez dijo...

¡Hola, Meli! Te deduje. Gracias por pasar. Un beso.